Frío, lluvia y destrucción sonora. Frío mortal. La humedad cala hasta los huesos. Por ahora, la cola no es muy larga: habrá unas cuarenta o cincuenta personas, como mucho. Son las 16:45. La apertura de puertas será a las 17:30. Creo que he llegado demasiado pronto… Mientras espero a que llegue la hora, me entretengo observando los edificios medio ocultos por la niebla, el cielo gris y la lluvia que cae sin cesar. Por suerte, aquí, bajo el largo techado que precede a la entrada de la Sala Wagon (o Lab Club), estamos al resguardo del aguacero. La verdad es que no sabía si iba a encontrar el lugar, ya que las indicaciones que hay por internet no son demasiado precisas. Sin embargo, no era tan difícil. Se puede coger el metro o el tren hasta la estación de Chamartín, por ejemplo. Si se ha optado por el metro, hay que subir hasta donde están los torniquetes y cruzarlos para entrar a la zona de Cercanías. Siguiendo por el pasillo que queda a ...
Una mirada ética a la actualidad