«Todos
somos estrellas, y merecemos brillar..»
—Marilyn Monroe.
¿El colectivo ACE tiene
representación en el mundo cinematográfico y de las series?
Esta no es una
pregunta nueva; pero sí, ciertamente, recurrente. No es raro encontrar conversaciones
sobre este tema en foros como AVEN o en redes sociales. El interés de cualquier
persona o colectivo de tener representación en el medio audiovisual es evidente
y natural. Todos, de un modo u otro, nos topamos con esta pregunta en algún
momento de nuestras vidas o durante nuestro proceso de reconocimiento como
personas ACE. Mi caso no fue diferente.
En
cierta ocasión, me encontraba ojeando las entradas en un grupo de asexuales de
Facebook. Casualmente, descubrí una publicación de una persona que había
formulado esta pregunta. Comentaba que, aparte de Sherlock Holmes —personaje
recurrente en la comunidad— y algunos más, no había encontrado muchos
personajes de ficción —clara o hipotéticamente— asexuales. Su pregunta resonó
en mi cerebro por varios días, hasta que me topé con un caso curioso y, creo,
poco conocido.
Me
refiero a la saga Ghost in the Shell, de la que hablaré en los
siguientes párrafos. También me topé con el caso de Neon Genesis: Evangelion,
que mencionaré también. Curiosamente, son mis dos animes favoritos —por algo
será—; pero, desde este momento, empecé a mirarlos con nuevos ojos... ¡Cuál fue
sorpresa —y mi alegría— al comprobar que algunos de los personajes de estas
sagas eran ACE!
En
primer lugar, me gustaría comentar mis reflexiones acerca de Ghost in the
Shell y Evangelion. Más tarde, volveré sobre Sherlock Holmes y uno
de los actores clásicos que le dio vida: Peter Cushing.
A
partir de aquí, desarrollaré algunas reflexiones que me han surgido. También
hablaré brevemente sobre otros personajes y personalidades del mundo del cine,
tanto clásicos como modernos. Por último, traeré el caso curioso de una actriz
clásica y archiconocida que sorprenderá a más de uno… Una vez más, curiosas
coincidencias, pues Peter Cushing y esta actriz —que, por ahora, mantendré en
el anonimato— son mis favoritos de todos los tiempos.
Con
este breve artículo, no es mi intención redescubrir nada, sino aportar algunos
casos novedosos, así como algo de reflexión para la comunidad ACE, que siempre
es lo más importante. Dicho esto, comenzamos.
1. De Espíritus, Dioses y Máquinas
En
primer lugar, al hablar de personajes o conductas ACE en Ghost in the Shell,
me estoy refiriendo, principalmente, a los cyborgs de cuerpo completo —aunque
no exclusivamente— y, en concreto, a los protagonistas principales: la Mayor Motoko
Kusanagi y Batō el Ranger. Las pruebas que he encontrado están presentes,
principalmente, en las series Arise y Stand Alone Complex (SAC).
En
un capítulo de Arise vemos que Motoko tiene un novio. Por lo que se
menciona, él también es un cyborg completo. En repetidas ocasiones, Motoko y su
novio están tumbados en la cama, incluso sin ropa; pero no tienen relaciones
sexuales, sino que se conectan mediante los neuroconectores —los cables que
tienen en la nuca—, teniendo así una vivencia íntima en su mundo mental. Esta
vivencia íntima no es “sexo mental” —esto nunca se ve en la saga—, sino una
fusión de ghosts, una fusión de consciencias. Esto, en cierto modo,
ejemplifica el deseo de sintonía o conexión mental, profunda y platónica, de
muchas personas ACE o, incluso, el deseo de fusión espiritual o trascendencia a
través del otro.
En
la segunda temporada de Stand Alone Complex hay un capítulo en el que se
habla, explícitamente, de que los cyborgs de cuerpo completo, como Batō —y quizá
también Motoko— no tienen órganos sexuales. Es el mismísimo Batō quien hace
esta declaración. En ese mismo capítulo, hay una escena en la que aparece otro
personaje cyborg: está sin ropa y, de forma explícita, vemos que no tiene
órganos sexuales. Esto confirma la tesis de que los cyborgs de cuerpo completo
llevan a cabo sus conexiones íntimas en un plano no sexual, sino mediante la
sintonía mental o la fusión de ghosts.
También
en la segunda temporada, hay otro capítulo en el que el equipo de la Sección 9
está en una misión, durante la cual un viejo pervertido le hace unas
sugerencias sexuales a Motoko. Ella, disimulando su asco, inserta su
neuroconector en la nuca del viejo para dejarlo inconsciente —esto era parte de
la misión—; mientras tanto, le dice con ironía, de forma resumida, que “mejor
no vamos a continuar, porque te daría un infarto”. Esto, nuevamente, abre la
posibilidad del “sexo mental”, aunque, como digo, nunca se ve en la serie.
Para
terminar con la parte de Ghost in the Shell, no puedo dejar de mencionar
el último de la primera temporada de SAC. En una famosa escena, Motoko y
Batō se esconden el piso franco de Motoko, pues estaban escapando de las
autoridades. Una vez allí, se encuentran casi sin ropa, en una situación
bastante tensa e íntima.
Para
cubrirla de un helicóptero que pasa junto a la ventana, Batō empuja a Motoko contra
la pared. Ella apoya la mano contra el pecho de él. Y permanecen así, quietos,
en silencio, con cierta tensión. Pero no ocurre nada más. La situación, de
hecho, se resuelve de una forma de lo más natural y sin perder nada de
intimidad: Batō saca de su bolsillo el reloj de Motoko —ella lo había perdido—
y se lo devuelve. El Ranger le dice a su amiga que comprende su sentimiento por
dicho reloj —es el objeto que Motoko guardaba para recordarse a sí misma su
humanidad—; lo mismo que ella comprende el sentimiento que Batō profesa por sus
artilugios de entrenamiento.
Todas
estas podrían ser pruebas de que, efectivamente, los cyborgs, al carecer de
órganos sexuales, tienen intimidad mediante los neuroconectores, sincronizando
sus mentes o ghosts. En Ghost in the Shell, el planteamiento
filosófico principal trata, precisamente, de la naturaleza vacua del “yo”, de
trascender el cuerpo, de superar lo físico e incluso lo humano. Los cyborgs
completos no necesitan el sexo, sino una sintonía más profunda y espiritual,
una conexión de nivel ontológico y metafísico: no buscan experimentar placer,
sino la propia naturaleza del ser del otro y en el otro.
Es decir: los cyborgs de Ghost in the Shell no solo son asexuales, sino
que incluso podríamos llamarlos post-sexuales.
La
saga Evangelion está muy en sintonía con estos planteamientos, aunque de
una manera diferente. En este caso, el personaje ACE por antonomasia es la
querida Rei Ayanami —mi favorita, no sorprende—, que representa un complejo
conglomerado filosófico para la serie. En primer lugar —aunque hay muchos
factores a tener en cuenta—, puede deducirse que Rei es ACE en base a su
actitud hacia los demás y, en concreto, hacia Shinji. A diferencia de Asuka,
que sí muestra conductas sexuales hacia Shinji, Rei no, a pesar de su evidente aprecio
por él.
Aquí
debe señalarse un punto clave con respecto a la representación de los
personajes ACE y a los métodos para su reconocimiento.
En
general, los personajes ACE —como la mayoría de personajes de ficción— están
sexualizados o, incluso, hipersexualizados, puesto que en muchos casos están
creados desde una perspectiva alosexual. Este es el caso de Rei Ayanami en Evangelion,
así como el de Motoko Kusanagi en Ghost in the Shell. Sin embargo, que
se las sexualice físicamente no implica, necesariamente, que sean alosexuales:
esto solo revela la proyección de quien las ha creado.
La
orientación sexual de una persona se observa en su comportamiento o actitudes
sexuales hacia los demás. Rei no presenta ningún comportamiento sexual hacia
nadie en toda la serie. Y en el caso de Motoko, a pesar de ciertos casos
extraños en SAC, no presenta una conducta alosexual. Ella, de entre
todos los personajes de Ghost in the Shell, es la que más anhela la
trascendencia a través de la red y la fusión de los ghosts como medio de
intimidad.
Terminando
con Evangelion, y continuando con la idea de la trascendencia a través
del otro, debemos señalar que Rei es, precisamente, el eje o
representación de esta trascendencia; aunque no a nivel tecnológico, como en Ghost
in the Shell, sino a nivel ontológico, físico y espiritual. Rei simboliza
la fusión de la humanidad, de los cuerpos y de las almas; es decir, siguiendo
la filosofía de la propia serie: el deseo de comunión más allá de las barreras
físicas y emocionales —el Campo AT—; el reconocimiento mutuo más allá
del ego, más allá del “yo”.
Por
su relación con todos estos planteamientos, habría que mencionar a los
androides, robots, cyborgs y otros tipos de seres artificiales del mundo
cinematográfico. Podríamos hablar de la película The Creator, en la que
los Simulantes —androides con IA que han desarrollado consciencia y
emociones— viven en armonía con los humanos, produciéndose, incluso, relaciones
sentimentales entre ellos.
Sin
embargo, los seres artificiales escaparían, técnicamente, al paradigma ACE,
puesto que no son humanos y, por tanto, no son seres sexuales como nosotros. La
intimidad entre seres sintéticos no se da en un plano sexual, sino tecnológico
o mediante datos. Casi como en Ghost in the Shell, pero no exactamente.
En
cuanto a las relaciones entre seres humanos y máquinas, la forma técnica de
denominarlo es tecnosexualidad, que, si se considerase una forma de
autosexualidad proyectada, podría integrarse en la asexualidad de algún modo.
Aun así, este es un debate que precisaría más profundización. Por ahora, lo
dejaremos aquí.
2. Flemáticos y Solitarios
Siguiendo
con nuestras pesquisas cinematográficas, ahora dirigiremos nuestra atención
hacia Sherlock Holmes o, para ser más exactos, hacia Peter Cushing, el actor.
Si bien Peter Cushing no era asexual —que sepamos—, representa un modelo de
actor y de persona muy concreto: el gentleman inglés, flemático y
educado a más no poder.
Cushing,
lo mismo que el gran Chistopher Lee, eran hombres de su tiempo, con unos
principios morales y un protocolo de conducta bien definidos. El gentleman
verdadero no es machista ni sigue comportamientos desfasados, sino que es
amable y educado socialmente; y en esta forma de trato social se incluye el
respeto sexual por las demás personas.
En
ninguna película se verá a Peter Cushing ni a Christopher Lee siendo invasivos
sexualmente con nadie, y esto es una conducta muy ACE. Las únicas excepciones
podrían ser casos en los que un comportamiento distinto fuese requerido por el
personaje, como ocurre con el Victor Frankenstein de Cushing. En esta saga
(1957), el Doctor Frankenstein es un personaje infame, un psicópata, y manipula
a las personas a su antojo, incluso en el plano sexual. Sin embargo, como digo,
este personaje es una excepción en la carrera del actor.
En
otras películas, como La Momia (1959), el personaje de Cushing está
casado, pero en ningún momento es sexualmente inapropiado con su mujer. De
hecho, todo lo contrario: su comportamiento sexual denota más bien contención, incluso
en una escena en la que besa a su mujer.
Esto
mismo es aplicable a Christopher Lee, incluso en películas en las que hace de
villano, como en la saga Drácula.
Si
hablamos de gentlemen ingleses, no podemos olvidarnos de Bill Nighy, que
interpretó al genial Davy Jones en Piratas del Caribe. También con mucha
flema inglesa —mucha flema ACE, podríamos decir—, Nighy interpretó a Viktor, el
archiconocido villano de la primera entrega de Underworld. En esta
película, Viktor no presenta ninguna conducta sexual hacia nadie, y tampoco
parece estar demasiado interesado en ello. Con su buena presencia ya tiene
suficiente.
Dirigiéndonos
ya al mundo moderno, habría demasiadas series y películas como para discutirlas
en este pequeño y modesto artículo. Sin embargo, me gustaría mencionar un caso
más antes de presentaros a la persona especial que tengo preparada.
Me
refiero a Hirayama, el protagonista de Perfect Days, película que os
recomiendo ver si no habéis visto. Hirayama es un señor de unos cincuenta años
que, por motivos que nos dejan a la imaginación, ha decidido vivir en soledad,
sin perturbaciones y relativamente alejado de la gente, incluso de su familia.
La situación de Hirayama no es egoísta, y tampoco tiene que ver con ningún
trastorno mental ni con carencias en la socialización, sino que viene de una
decisión —incluso una necesidad—existencial.
En
este punto entra perfectamente la identidad ACE. Muchas personas asexuales se
ven obligadas a llevar su vida en soledad; pero, como digo, en el fondo, esta
decisión es una necesidad, y no algo “forzoso” exactamente. Si estás bien
contigo mismo, sinceramente, honestamente, ¿qué más necesitas? No es una
carencia ni algo egoísta: es autosuficiencia emocional. Las personas ACE
tenemos mucho que compartir —experiencias, reflexiones, emociones, cariño,
etc—, y a muchos nos gustaría tener a alguien con quien hacerlo, pero no
siempre es posible.
3. Con Faldas y a lo Loco
Llegamos
al final del artículo. Antes de nada, quiero dejar claro que, como el resto de
casos que he comentado, este que os voy a compartir ahora es especulativo. Esto
quiere decir que, si bien no se puede confirmar totalmente la asexualidad de
estas personas, sí podemos hipotetizar y, sobre todo, extraer reflexiones
interesantes observando sus conductas.
Estoy
hablando de Norma Jeane, más conocida como Marilyn Monroe.
¿Cómo?
¿La actriz que se convirtió en sex symbol universal era ACE? Es posible.
Me baso en la información aportada por el libro Goddess, de Anthony
Summers, que es la mejor biografía que se ha escrito sobre ella hasta la fecha.
En Goddess,
Anthony Summers nos hace un retrato fiel y casi infalible sobre Marilyn,
incluso de su vida sexual, que siempre fue bastante extraña; en algunos casos,
hasta misteriosa y traumática. Ella misma inventaba y difundía mentiras sobre su
vida, con el claro objetivo de provocar rumorologías que agrandasen su leyenda.
Sin
embargo, la conclusión que se puede extraer de la narración acerca de su vida
sexual es muy clara: no la disfrutaba. Según sus propias palabras, la pobre
Norma Jeane era incapaz de disfrutar cuando tenía relaciones íntimas con otras
personas. Incluso confesó que casi nunca llegaba a tener un orgasmo, que le
resultaba casi imposible.
Por
lo que se cuenta en la pormenorizada investigación de Summers, Marilyn tenía
una relación con el sexo bastante instrumental. Prefería —según sus
declaraciones— dar placer a otros; no le interesaba su propio placer. Esta
indiferencia hacia su propio placer, paradójicamente, se traducía en una
tendencia al histrionismo, la obsesión, la provocación e incluso al
exhibicionismo. Todas estas conductas, a pesar de lo que pueda parecer, son
frecuentes en personas que han tenido algún trauma sexual o que presentan una
relación instrumental con su propia sexualidad.
La
instrumentalización —o visión maquinal— del acto sexual suele ser común entre
algunas personas ACE. Como el sexo no es relevante en sus vidas, lo ven como
una obligación o como una carga, incluso cuando se trata de prácticas solo-sex.
Personalmente, he pasado por algunas situaciones de este tipo, así que puedo
hablar desde la experiencia.
Creo
que Marilyn Monroe era ACE; o que, al menos, tenía una relación insana con su
propia sexualidad, debido a cuestiones personales no integradas, relacionadas
con sus traumas o con su orientación sexual, probablemente. Algo, por otra
parte, también muy común entre algunas personas del colectivo ACE.
4. Se acaba el Carrete…
En
síntesis: el cine es como un espejo que refleja quienes somos en realidad.
Tanto las personas asexuales como las alosexuales proyectamos nuestros deseos o
tendencias más profundas en la pantalla. Con respecto al colectivo ACE, se
puede observar una tendencia a la búsqueda de relaciones profundas,
respetuosas, íntimas sin ser invasivas, pero con un fuerte componente
trascendental, incluso espiritual.
Puesto
que el mundo cinematográfico ha estado, típicamente, creado por personas
alosexuales, es importante aprender a distinguir entre sexualización y
conductas: los personajes ACE pueden aparecer sexualizados físicamente, incluso
ser "víctimas" de situaciones sexuales, pero lo que verdaderamente
define su asexualidad son sus propias acciones. Ciertamente, las acciones son
lo que define a las personas, y lo que puede observarse es que, al igual que
las conductas alosexuales están totalmente normalizadas, existen conductas
susceptibles de denominarse ACE que también lo están, aunque no nos demos
cuenta. Un evidente ejemplo de esto son las conductas "flemáticas",
como la contención, la amabilidad, la educación y, en definitiva, las actitudes
socialmente respetuosas y no invasivas sexualmente.
Muchas
personas ACE deben hacer frente a la soledad. Sin embargo, esto no se debe a
que sean antisociales, sino a las dificultades evidentes para encontrar pareja
o, incluso, a falta de interés romántico. Y esto es perfectamente respetable.
Otra dificultad con la que se topan algunos asexuales es la instrumentalización
del sexo o de su propia sexualidad. Muchos prefieren dar placer a sus parejas,
olvidándose de su propia experiencia. Este es un tema complejo que requiere de
más investigación y de la puesta en común de experiencias por parte de personas
de la comunidad, pero me parece importante señalarlo, puesto que es algo que
ocurre y que merece ser visibilizado.
Aún
nos quedan muchas películas ACE que rodar. Desgraciadamente, aquí se me acabó
el carrete, por ahora…
Buscad
vuestro reflejo en la pantalla, y os sorprenderéis.
Firma:
Sangue Shi
Redactor Jefe de la Revista Loto Negro
Editor Jefe de Sangue Shi Ediciones
Administrador de ACE Post-Sexuality
Comentarios
Publicar un comentario